Mi cuarta asesoría fue el día 7 de noviembre del presente año. El día que se llevó a cabo la
cita, la psicóloga me preguntó si me
acordaba de lo que habíamos hablado la ocasión pasada a lo que le respondí que
sí y a partir de esa tema surgieron otros asuntos que no había resuelto y que
la psicóloga me dijo que era importante hacer cambios en las cuales yo tenía
que dar el primer paso. Prácticamente este aspecto abarco toda la hora de la
cita. Al final la psicóloga me preguntó que podía hacer a lo que le respondí lo
que creí conveniente en ese momento y ella
me incito para que lo realizara, también me pidió que en la próxima cita
le explicara que sucedió. Al final, hicimos una retroalimentación acerca de lo
que tratamos aquel día, ella me pregunto qué
me estaba llevando de la sesión, como iba a implementar los cambios que
me había dado cuenta que tenía que hacer y cómo me había sentido aquel día;
después la psicóloga me pregunto si necesitaba otra cita a lo que respondí que
si para completar las dos asesorías a lo que ella me agendó cita para el día 14
de noviembre. Este día me encanto mi
sesión porque al salir de hablar con ella me sentía más tranquila y desahogada
acerca del problema que estaba llevando.
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